Hace unos días nos acercamos por primera vez a una zona especialmente hermosa, Bustarviejo y el Puerto de Canencia. Desde hace cientos de años extraemos los recursos naturales, modificamos el territorio y nos acomodamos.

Un grupo senderista nos reunimos esa mañana de domingo para iniciar la ruta, como casi siempre el camino nos lleva por una cuesta que deja ver en medio de la vaguada una torre solitaria de piedra. Si nos fijamos en el mapa y la toponimia, en frente tenemos la Cuesta de la Plata; ¿verdad que ya nos podemos hacer la idea de lo que encontraremos?. Efectivamente, esa torre es la que albergaba el molino eólico de piedra para moler mineral. “Solo” data del año 1659-1660 y ya nos hallamos a 1430 metros de altitud; en su interior se observan los restos de la impresionante piedra de moler, tallada en cuarzo.

Torre de la Mina de Bustarviejo

La Torre de la Mina tenía un objetivo bien definido y con unas vistas únicas.

Como no puede ser de otra manera nuestra curiosidad nos lleva a acercarnos a la anegada bocamina y al pozo de ventilación vertical; estos agujeros se adentraban en la tierra para extraer mineral. A pocos metros de la entrada ya no hay visibilidad alguna, no penetra la luz.

Seguimos ascendiendo junto al arroyo, llega un aroma muy particular, nos recuerda al frescor de la vegetación… es la menta y hierbabuena que crece aquí. Cuando llegamos al primer punto principal de la ruta, el Collado Abierto (1607 m), nos reciben las vecinas habituales de la comarca, cantidad de vacas pastando tranquilamente sabedoras que aquí mandan ellas. Nosotros reconocemos el terreno, respiramos hondo y continuamos zigzagueando entre rumiantes para que sigan tranquilas. Un poco más de ascenso, pero ya no tan pronunciado y a cielo abierto. Nos dirigimos hacia el pie de Cabeza de la Braña (1771 m) pero antes de llegar cambiamos el rumbo para descender por la pista forestal y, de pronto entrar a un maravilloso pinar de repoblación que nos alberga con su refrescante sombra y trinos de muchos pájaros. El descenso continuado hace que surjan nuevas charlas mientras nos dejamos llevar por el camino.

Grupo senderista en el pinar de Canencia

Relajación, tranquilidad, nuevas charlas… nos evoca este magnífico pinar.

Un rato de auténtico senderismo de lujo que nos llevó a cada cual a un lugar distinto, una charla distendida, observar la vegetación, escuchar cómo se comunican los pájaros… Pero llega el momento de volver a la realidad, no somos los únicos seres humanos en el planeta. Cruzamos un límite humano, ese que definimos como poner puertas al campo. Al otro lado está el aparcamiento del Puerto de Canencia (1500 m), donde nos reunimos los humanos para disfrutar del aire libre. Nuestro camino es continuar hacia el Arroyo de Estepares y sumergirnos en otro tipo de vegetación espectacular, ya vemos abedules, fresnos, tejos, acebos… ¿Qué más se puede pedir?

Y llega un momento en el que tenemos que mirar por encima de nosotros para distinguir todas estas especies, nos parecen todos árboles singulares dignos de ser protegidos, de aparecer en todas las guías botánicas. Aquí está un impresionante acebo (Ilex aquifolium) que hasta nos confunde, no nos imaginábamos un porte tan grande.

Acebo en Canencia y grupo senderista

Si no levantamos la mirada y nos fijamos en él no nos damos cuenta que es un acebo.

Y seguimos nuestro camino, vemos árboles singulares protegidos por la Comunidad de Madrid hasta llegar a un lugar en el que predominan los abedules. Se hacen visibles con su corteza gris y blanca hecha jirones y sus hojas verdes brillantes que tintinean con el aire.

Abedules de Canencia

Los abedules de Canencia se hacen hueco ante tanta competencia vegetal y también quieren su ración de luz.

De nuevo ascendemos por una vaguada, el camino nos lo indica el sendero. Poco a poco, con tranquilidad llegamos a una cota de 1600 metros; esto indica que estamos a las puertas de ver las Chorreras de Mojonavalle. Una impresionante caída de agua de 30 metros que resbala por la roca desnuda, por supuesto es el momento y lugar de llenarse los ojos de tranquilidad, naturaleza. Para nosotros es el punto culminante de la salida, el objetivo del día.

Chorrera de Mojonavalle y grupo senderista

Siempre hay una sonrisa para celebrar que conocemos un nuevo lugar especial.

Como en otras ocasiones, es el momento de volver al punto de partida. No nos perdemos los prados de las zonas altas y la fina y escasa lluvia que nos estaba amenazando hace tiempo. Ya satisfechos nos acoplamos a seguir las marcas del famoso GR-10.1, descendemos metros y metros para alcanzar la Fuente del Collado. ¡Ojo! Se dio por concluida la salida senderista del Club Tierra Trágame pero algunos de nosotros dimos por abierta la sesión de cerveza y charla, no puede faltarnos para continuar con el buen ánimo y hacer grupo.

¿Qué kilometraje resultó en este día? 19,4 kilómetros y 800 metros de desnivel positivo.

Los aguerridos valientes fuimos Abigail, Chema, Gabriel, Ibon, Julio, Mónica y Myriam.

Mapa salida senderista por Bustarviejo y Canencia