Las cascadas del Purgatorio

Se forman en el salto de quince metros que da el cauce del río Aguilón, debido al estrechamiento de las paredes rocosas que lo encauzan, para salvar las peñas del Purgatorio. En toda la sierra de Guadarrama solamente hay dos cascadas de este tipo: la que vamos a conocer en esta excursión y la cascada de El Chorro, cerca del pueblo de Navafría.

La naturaleza geológica de las montañas de la sierra de Guadarrama está formada por viejas acumulaciones de granito erosionado desde hace millones de años por el hielo, el agua y el viento. Por este motivo, no es habitual encontrar relieves que favorezcan los saltos de agua o las cascadas. Esto hace, de las escondidas cascadas del Purgatorio, un paraje único y valioso entre paredes de piedra y bosques de robles y serbales.

 

La arquitectura y el arte del valle

El Puente del Perdón

El primer puente del Perdón fue erigido a comienzos del siglo XIV, en 1302, enfrente del monasterio de Santa María de El Paular, para sortear el curso del río Lozoya. Las crecidas del río y la climatología invernal del Valle deterioraron el puente, y a mediados del siglo XVIII fue reemplazado por el actual. Está edificado en sillería de granito y cuenta con tres arcos de medio punto y dos descansaderos levantados sobre los pilares que cuentan con bancos de piedra.

El nombre parece proceder de una leyenda local según la cual se revisaba, en el puente original, la sentencia del reo condenado cuando le llevaban los alguaciles hacia la casa de la Horca. Las autoridades del Valle acostumbraban a celebrar los juicios junto al puente. Los reos apelaban su sentencia ante el tribunal en el mismo puente y, si eran perdonados, volvían sanos y salvos. Si la cosa no prosperaba, eran ejecutados en la Casa de la Horca.

El puente se construyó para facilitar el paso de los monjes a la otra orilla del rio, donde tenían el molino de papel del que salió la 1ª edición de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”

Real Monasterio de Santa María de El Paular

Por orden de Enrique II de Castilla las obras de construcción del cenobio cartujo dieron comienzo en 1390 y se prolongaron durante varios siglos. Fue la primera fundación de la orden de San Bruno en Castilla. La ubicación fue elegida por el monarca y, según cuenta la tradición, decidió que el monasterio fuese de la orden cartuja debido a que, durante la guerra en Francia, su ejército había incendiado un monasterio de la misma orden. ​

Enrique II se ocupó de señalar a su hijo, Juan I de Castilla, el lugar exacto de la construcción, junto a una ermita que se conocía como Santa María de El Paular. Hoy, es conjunto monumental declarado Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1876. De titularidad estatal, está adscrito al Ministerio de Educación Cultura y Deporte.

Es uno de los más importantes de España, reflejo del poderío social y económico de la orden de los cartujos. Dan fe de ello los tesoros artísticos que lo componen, como el monumental retablo mayor, tallado en alabastro o el tabernáculo de desbordante imaginación barroca. Fue cuartel general de Napoleón, capricho de la desamortización y blanco de los rayos, y sigue sobreviviendo a los avatares de la historia.

La geología del Valle del Lozoya.

El valle del río Lozoya en su tramo alto, encauza las aguas de numerosos arroyos. Igual que el resto del relieve de la Sierra de Guadarrama es el resultado de la reactivación tectónica alpina que da lugar a bloques hundidos y levantados. Estos, delimitan el valle que se inicia a finales del Cretácico hace ya más de 70 millones de años. Las rocas y sedimentos son de origen marino.

Contrariamente a muchos valles, excavados por sus propios ríos, éste, es un valle tectónico donde los elementos del relieve se han movido como las teclas de un piano. El valle por donde discurre el río y se asientan los núcleos de población –la tecla hundida, fosa tectónica o graven– queda enmarcado por dos masas montañosas: los Montes Carpetanos al norte y la Cuerda Larga y Sierra de Canencia al sur, teclas elevadas o horsts. (ver figura)

Su orografía

Se extiende a lo largo de casi 20 kilómetros en dirección suroeste-noreste, con una anchura máxima en el centro donde llega a alcanzar 5 km. Éste sería el único valle de la Sierra de Guadarrama que estrictamente merecería tal nombre. Solo aquí se tiene la sensación de estar completamente rodeado de montañas que aíslan un espacio amable surcado por el río Lozoya, protagonista del paisaje la vida del valle.

Se trata de un valle en altura, serrano, cuya altitud no baja de los 1100 m. Los desniveles del fondo respecto a las cumbres circundantes no bajan de los 600 m. Las huellas geomorfológicas que han quedado en la zona atestiguan que, durante el cuaternario, el frío fue más intenso. Nos referimos a los ejemplos de glaciarismo que orlan las cumbres montañosas que rodean el valle. Los más perfectos y desarrollados se hallan en los Montes Carpetanos. Circos, morrenas y lagunas glaciares permanecen como formas más evidentes de este tipo de modelado frío. El principal aparato glaciar de la zona es el conocido conjunto de Peñalara.

A las excepcionales características descritas hasta ahora, hay que añadir, referente al ámbito geológico: la persistencia de unos materiales calizos, datados como cretácicos, casi en el fondo del valle, prueba evidente de que el mar (ver en la imagen el ámbito que cubría el Mar Tetis) cubrió también esta zona.

NOTA: Para ampliar información ver página 100 de la Guía Geológica del Instituto Geológico Minero de España

El río Lozoya (El arroyo de la Angostura)

Es uno de los cursos de agua que destaca en la Sierra norte de Madrid debido a la espectacularidad de sus paisajes y riquezas naturales. Su cuenca fue declarada Zona de Especial Conservación (ZEC) e incluida en la Red Natura 2000.

Nace y comienza su curso en las lagunas del Macizo de Peñalara, parque natural protegido de la Sierra de Guadarrama. Allí enclavado en cascadas y lagunas desciende a través de sus 91 kilómetros de longitud. Recorre transversalmente la comunidad de Madrid, hasta desembocar en el río Jarama en el municipio de Patones.

Su ecosistema

El valle alto del Lozoya es una zona protegida y conocida como la “joya del Guadarrama”, donde se asienta el Parque Natural del Peñalara. En las zonas llanas hay cultivos de cereales y viñedos y en las más altas hay bosques de pinos, chopos, olmos y alcornoques. Este río forma el valle de Lozoya, en el municipio Lozoya (origen de su nombre), que es el más extenso de toda la sierra de Guadarrama. Es refugio de la biodiversidad y fuente de agua potable para muchos de los habitantes de la comunidad.

En cuanto a su ecosistema acuático, aunque afectado por las tecnologías hidroeléctricas, conserva cantidad importante de especies de macro invertebrados, mamíferos, peces y otras no menos importantes, debiendo destacar la presencia de la nutria, que crece en las aguas del río Lozoya

Dentro de la Sierra Norte de Madrid contamos con numerosos arroyos y ríos que guardan una gran riqueza botánica y faunística, además de su gran valor paisajístico. Dentro de estos destacaríamos las cuencas de los ríos Lozoya y Jarama, declarados ZEC (Zona de especial conservación), dentro de la Red Natura 2000.

El cauce del río Lozoya es interrumpido por cinco embalses interconectados (Pinilla, Riosequillo, Puentes Viejas, El Villar y El Atazar), embalses que contienen una gran riqueza ornitológica, y donde se pueden practicar diferentes actividades acuático-deportivas.

La fauna del valle

La notable diversidad de ambientes que caracteriza a las zonas de montaña, unida al buen estado de conservación de la mayoría de los paisajes del valle, favorecen la existencia de una fauna rica y variada. En las zonas altas, la fauna presenta un comportamiento claramente estacional, sin embargo, podemos descubrir sobre las cuerdas la silueta del buitre leonado y las ruidosas chovas piquirrojas que vuelan junto a los cantiles de Peñalara y los Claveles.

Tras el deshielo, el canto del acentor común inunda el piornal. En el pinar van y vienen buscando alimento multitud de pájaros forestales, como el carbonero garrapinos, el herrerillo capuchino, el trepador azul o el piquituerto, el alcaudón. Aquí y allá aparecen restos de piñas comidas por las ardillas rojas. En las zonas más apartadas tiene uno de sus últimos refugios el escaso buitre negro.

En los densos cambronales abunda el jabalí, favorecido por la ausencia de predadores naturales, y, a la noche, puede oírse el lúgubre canto del cárabo y sorprender al erizo o al zorro en sus correrías. Difícil resulta percibir a la gineta, que se esconde en las oquedades del arbolado cuando asoma el día.

En zonas húmedas del fondo del valle se encuentran con facilidad, a finales del invierno, la salamandra y el tritón jaspeado. El mirlo acuático y la lavandera cascadeña habrán de vigilar con atención las excursiones del visón americano, un recién llegado que puede causar problemas

en el equilibrio de la vida fluvial. Una especie a tener en cuenta por su rareza es la mariposa isabelina (ejemplar único en el mundo).

 

La vegetación del valle, biodiversidad vegetal

El Valle del Lozoya concentra una notable riqueza florística y de paisajes. Esta diversidad es consecuencia directa de la multiplicidad ambiental que confluye en el territorio. Las notables diferencias de altitud se traducen en variaciones climáticas, que determinan las formaciones vegetales que encontramos en cada zona, aunque éstas dependen también de otros factores, como la orientación de la ladera o la exposición a los vientos, el clima (sus cambios han producido modificaciones en la vegetación). Pero no sólo las condiciones climáticas influyen en la vegetación. Otros factores como la clase de suelo, en función de su composición química, o del desarrollo y tamaño de sus partículas, inciden fuertemente sobre el tipo de plantas que pueden asentarse en él. Además, la influencia del ser humano condiciona de una manera significativa el carácter de la vegetación local

El fresno trasmocho protagonista de la ribera

La zona baja del valle, hasta una cota aproximada de 1200 m, estaría ocupada por el encinar y las fresnedas, aunque la encina que vive bien en lugares secos y soleados, no es abundante en el valle. Por otro lado, los fresnos son árboles que necesitan una humedad grande en el subsuelo. Esta es la causa de que el fondo del valle estuviese ocupado por frondosas fresnedas. Sin embargo, el terreno donde crecían los fresnos, muy fértil, fue intensamente utilizado por los habitantes de la región para conseguir pastos. 

El abandono de los pastos y de las huertas, da lugar al paso de los zarzales y de los juncales en las zonas más húmedas. Los olmos, árboles que habitualmente crecían junto a los fresnos, casi han desaparecido por la epidemia de grafiosis de los últimos años.

El siguiente piso de vegetación, con mayor entidad que el anterior, es una franja de melojar (bosque de roble melojo) que se extiende entre los 1200 y 1700m. de altitud de forma natural. Estos bosques frondosos y espesos, se mezclaban con acebos, abedules y tejos en lugares umbríos.

El roble melojo gana altura

La intervención del hombre ha alterado mucho la fisionomía espontánea del bosque melojar. Por la obtención de leña y carbón vegetal, por las talas y, por último, la más drástica de las modificaciones: la sustitución del melojar por repoblaciones y plantaciones de pino silvestre.

Cuando hay cauces de agua próximos, los melojares son sustituidos por sauces, arraclanes, álamos temblones y fresnos. Cuando el robledal se degrada, aparecen las llamadas etapas de sustitución, formaciones vegetales con menos biomasa: el brezal, los cambronales, la retama, los helechos y el cantueso.

El siguiente piso que encontraríamos sería el correspondiente al pino silvestre, mezclado con el enebro rastrero. Estaría entre los 1700 y 2100 m. Pero como acabamos de ver, los pinos se plantan hasta los 1400 m. con lo que su área actual es más extensa de la que le correspondería de forma natural. Según ascendemos hacia el límite superior del pinar iremos encontrando menos pinos, retorcidos por la acción del viento y la nieve, y más enebros rastreros y piornos serranos. Más arriba los pinos acaban por desaparecer y se dejan ver los arbustos.

Estamos en los límites del último piso de vegetación de nuestra sierra: las praderas alpinas, que se desarrollan en lugares donde las condiciones climáticas son durísimas, tapizando las cumbres situadas por encima de los 2100 m de altitud. Las especies más representativas son las gramíneas duras y poco jugosas: rompebarrigas y cervuno. Estas praderas alpinas constituyen el piso vegetal menos alterado por la acción del hombre, salvo por el pastoreo de algunas reses los meses más cálidos del año.

Características generales de los árboles más emblemáticos

A. Fresno Trasmocho 1

Taxonomía y Entorno

Es un árbol de hoja caduca y pertenece a la familia de las Oleáceas. Tiene una enorme resistencia al viento, pero su debilidad es que no soporta temperaturas extremas, ni aguanta la sequía. Florece en la época de abril y mayo y liberan unos frutos alargados llamadas sámaras. Hojas opuestas y caduca.

Nombre científico y común

Fraxinus Excelsior. Se considera como el «árbol de la buena suerte».

Propiedades medicinales

Tratamiento del resfriado común, la gripe y para bajar la fiebre. Sirve también para aliviar el estreñimiento, hemorroides y la hipertensión. La infusión preparada con las hojas ayuda a eliminar líquidos y algunos problemas urinarios.

Explotación

La madera de los fresnos de fibra larga y flexible se ha venido aprovechando desde antiguo para diversos usos, lo que junto al valor nutritivo para el ganado bovino, ovino y caprino de su “ramón” (hojas y ramillos tiernos) y los pastos asociados. Es perfecto para hacer bates de béisbol, arcos, palos de hockey y raquetas de tenis. También se usa para hacer guitarras.

Amenazas

El escarabajo Agrilus planipennis, xilófago, introducido en EEUU desde Asia. Ha matado a millones de árboles y amenaza a unos 7.000 millones de fresnos en Norteamérica.

Aspectos culturales y Leyenda

Por todos los lugares de Europa, las serpientes eran repelidas por las hojas de fresno o un círculo dibujado por una rama de fresno. En Sussex el fresno y el olmo se conocían como los «Hacedores de Viudas» porque sus grandes ramas a menudo caen de improviso. En la mitología griega, las Meliades eran ninfas del fresno.

1Trasmochado. La escamonda, o poda completa cuando el árbol alcanza una determinada altura (entre los dos y los tres metros) que ocasiona que brote los años siguientes a partir de la cabeza resultante, genera varas largas que tras unos años se vuelven a cortar y sirven de alimento al ganado, al final del verano, cuando el pasto está ya agostado; las partes gruesas de las ramas se aprovechan como leña.

B. Roble Melojo

Taxonomía y Entorno

Florece en mayo o junio. No sobrepasa los 20 m, de copa irregular, capaz de rebrotar de forma abundante desde la raíz. Tronco recto e irregular, de corteza cenicienta o pardo-agrisada. Hojas simples, alternas, caducas y con peciolo corto hendidas en lóbulos profundos e irregulares. Aguanta bien la sequía, soporta las heladas y es poco longevo.

Nombre científico y común

Quercus pirenaica. También tiene nombres comunes como rebollo, marojo, roble negro y tozo… El origen del vocablo es celta y significa “árbol hermoso”.

Propiedades medicinales

Su corteza posee gran cantidad de taninos, por lo que se emplea en el curtido de pieles.

Explotación

Leña y carbón de excelente calidad, además de bellotas como fruto.

Amenazas

Este árbol aparece en los catálogos de plantas amenazadas y protegidas de las comunidades de Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, y Valencia.

Aspectos culturales y leyendas

Es un árbol divino y sagrado, símbolo de fuerza y sabiduría. Fue plantado en el centro del mundo, que unía el Cielo y la Tierra. Los griegos nombraron al roble, árbol tutelar de Zeus. Entre los celtas, sus sacerdotes, llamados los hombres del roble (el nombre de roble en celta era ‘druivids’, que significaba ”muy sabio”), recogían la flor del roble, en Año Nuevo. Su fruto, la bellota, casi siempre fue considerado símbolo de fecundidad y de prosperidad