Resulta cuando menos preocupante que el debate sobre términos como “cambio climático”, “calentamiento global”, “agujero de ozono” y otros similares que hacen referencia a un proceso evolutivo, negativo en este caso, de nuestro planeta; sea tratado, en la mayoría de las ocasiones, como un debate de barra de bar. Es obvio que ese tratamiento está viudo de la necesaria información y posterior reflexión, que nos llevaría por el camino del reconocimiento de una responsabilidad individual que muchos no afrontamos todavía.

Es relevante, por tanto, que la senda a recorrer parta de una sólida y contrastada información que nos permita “hacer cumbre” en criterios personales que nos inclinen, sobre todos a nosotros que estamos en permanente contacto con la naturaleza, a cuidar de ella y, por ende, a cuidar de nosotros y de los nuestros.

Este, llamémosle blog y luego ya veremos, no pretende pontificar sobre términos en los que nadie parece ser experto y sobre los que todos hablamos con excesiva suficiencia. Su intención es avanzar, poco a poco, y para los socios y amigos del Club Tierra Trágame, en los conceptos que a diario vemos plasmados en los medios de comunicación y sobre los que, en ocasiones no tenemos tiempo para meditar.

En ésta línea iremos vertiendo definiciones de conceptos clave, objetivos que pretenden aquellos que están dedicados a esta cuestión, los “porqués” de la responsabilidad de cada uno, efectos del llamado cambio climático y demás aspectos relacionados con el medioambiente que nos rodea.

Como introducción, diremos que la atmosfera es una capa de aire que envuelve a la Tierra y, como tal, forma parte de esta. En ella se desarrollan los fenómenos meteorológicos que determinan los distintos dominios climáticos que existen. También constituye un escudo protector a las radiaciones electromagnéticas emitidas por el Sol, y es el elemento natural que más se ha visto afectado por la acción antrópica (humana).

La íntima relación que guarda el ser humano con la atmosfera hace que cualquier elemento de alteración de ésta repercuta de un modo muy evidente en la vida humana. Dependemos del oxígeno para vivir. El IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) define el “calentamiento global”, uno de los orígenes del “cambio climático”, como el aumento gradual de la temperatura mundial en superficie como una de las consecuencias de las emisiones de la actividad humana.

 

Si hacemos un poco de historia, parece que el mayor impacto sobre la atmosfera y por tanto en el incremento del calentamiento global se produce a partir de la Revolución Industrial (SXVIII), de modo que en los últimos 150 años la temperatura de la superficie terrestre se ha elevado entre 1 y 1,2ºC, a la vez que la concentración de dióxido de carbono CO2 (origen máximo, pero no único del efecto invernadero) en la atmosfera ha aumentado des las 280 hasta las 420 PPM (partes por millón).

La Convención Marco de las naciones Unidas sobre Cambio Climático de 1992, definió “cambio climático” como un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana, que altera la composición de la atmosfera mundial y que suma a la variabilidad natural del clima observada durante periodos de tiempo comparables. 

Introducidos estos dos conceptos que necesariamente implican y son consecuencia de actividades humanas (antrópicas) que modifican el sistema y el funcionamiento natural; estos términos no deben confundirse con la variabilidad climática del planeta regida por la propia dinámica del sistema climático.

Por todo ello, las diferencias entre calentamiento y cambio climático, sin ser obvias más que para los científicos si se pueden aclarar. El primero solo se refiere a una variable climática, la temperatura; mientras que el segundo tiene relación con la modificación del sistema climático que atañe a la temperatura, precipitaciones, vientos, fenómenos atmosféricos, recurrencia de eventos, modificaciones oceánicas, etc.

El cambio climático es, ante todo, un problema social y político, producido por factores de modificación ambiental, pero de consecuencias sociales. Por tanto, el primer paso de concienciación que hay que asumir es evitar eslóganes del tipo salvemos el planeta, el planeta está enfermo, cuidar la Tierra, etc. El planeta no va a dejar de existir, el problema es que el cambio de condiciones puede modificar el modo de vida de nuestra sociedad hasta llevarla, en el extremo, a la desaparición. El salvemos el planeta, debería ser sustituido, como se hacía alusión indirecta en el segundo párrafo, por salvémonos.

Para finalizar esta entrada, debemos recordar que existen multitud de estrategias plasmadas en acuerdos internacionales de todos los niveles, como los protocolos de Kioto y Paris, Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus Objetivos (ODS) que, con mayor o menor éxito avanzan en la toma de medidas para el control del cambio climático y sus efectos.

En próximas entradas de este blog, hablaremos sobre las evidencias del cambio climático y sus efectos negativos, así como de las estrategias actuales para controlarlos. De los distintos ecosistemas como la Litosfera, Hidrosfera, Criosfera  y Biosfera; de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, de la Economía Circular, de los Parques y Reservas naturales y en definitiva de todo aquello que compone el medioambiente en el que se desarrolla nuestra vida.

Rogelio Mainar