Raúl Regaño

Crónica de la Travesía del Duratón 2024

6 julio 2024

29 de junio, llegamos por la tarde a San Miguel de Bernuy…¿dónde será la zona de salida, estará cerca del hostal, habéis mirado los horarios?, y…¿cuántas boyas hay, de qué color son…habrá ropero?…mejor vamos a ver la zona antes que anochezca y nos hacemos un mapa de situación…
Recorremos el pueblo y llegamos donde creemos es la zona de la travesía, bajamos por una ancha escalinata de piedra que finaliza en la vereda del río…¡Alaaa, qué bonito! Ahí está el Duratón con su pasillo de árboles silvestres (fresnos, chopos, álamos…) y todo un manto de naturaleza salvaje.
El universo nos quiere, y en medio de ese escenario, aparece un grupo de personas…resultando ser miembros de la organización que, amablemente, se someten a nuestro tercer grado aclarando nuestras dudas iniciales…¡qué majos son!.
30 de junio, amanece en San Miguel de Bernuy…bueno, está nublado…pero…¡no llueve!…¿salimos de la habitación con el neopreno, o nos cambiamos allí?, ¿me llevo ropa de cambio, o venimos aquí? Uffff ya empezamos con las dudas…bueno pues me llevo una toalla para la salida, ¡Ah, y el móvil que hay que hacer fotos…!.
Finalmente salimos del hostal enfundadas en nuestros neoprenos…¡qué nervios!, aysss ya hay ambientillo en el pueblo, esa de debe ser la fila del chip!…reencuentro con compañeros, ¡anda te has apuntado, y vas sin neopreno, qué valiente….!…
Con nuestro chip en el tobillo llegamos la escalinata del día anterior, al final de ella una alfombra azul, que termina en la zona de salida, nos espera… ¡¡qué importantes somos!!, ya no hay vuelta atrás, llega la hora de salida, allá vamos todos en grupo con el agua hasta las rodillas ¡pero si no cubre, qué fríaaaaa!, y…suena la bocina de salida, ¡ cuerpo a tierra, hay que nadar aunque no cubra jajaja! (no vamos a salir corriendo que esto es una travesía …)
Comienzo a nadar…¡aysss madre!, que de palos, que turbio todo, se ha revuelto el fondo…¡ehhh compañero que me das una patada en las gafas, no corras, ponte a nadar…! Y de repente, surge la magia: ya no hay palos, el agua se aclara, el rio se ensancha, los nadadores nos abrimos a lo ancho del majestuoso Duratón. Brazada, tras brazada, voy cogiendo ritmo, mi respiración se relaja al son de mis brazadas y empiezo a disfrutar entre los cañones del Duratón, sus rocas, sus paredes verticales dónde habitan los buitres, sigo nadando, y nadando…giro la boya, sigo nadando y a lo lejos veo la alfombra azul…me adelanta un nadador (jolines como ha esprintado, me da igual, que pase…), llego a la meta y me recibe mi compañera, ¡¡qué alegría!!
Nos reencontramos los tierra, con cara de tontos, esa sonrisa tonta que te da la felicidad y…todos al photocall ¡hay que hacer foto en el pódium!!, y nos la hacemos claro (nos encantan las fotos), contamos sensaciones y anécdotas…y terminamos comiendo paella, ¡menudo avituallamiento nos han preparado, qué ricaaaaa!, (otra vez: qué majos son…), terminamos todos los nadadores comiendo paella y compartiendo momentos, un día inolvidable en San Miguel de Bernuy.

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