La semana pasada, 5 intrépidos nos animamos a nadar en el embalse del Burguillo. El día amaneció frío, pero las ganas de cambiar la piscina por unas brazadas al aire libre pueden más que lo que marque el termómetro. Cristina se unió a nosotros por primera vez, y conocerla a ella, y escuchar sus aventuras previas en aguas abiertas, nos sirvió de excusa para retrasar el momento de meternos en el agua. Después de unas risas tratando de averiguar la temperatura del agua, y compartiendo chascarrillos y trucos caseros para tratar de mantener el cuerpo caliente en el agua, llego el momento de la verdad. Hicimos un entrenamiento corto de unos 1000 metros, pero nos sirvió para comprobar que el agua no estaba tan mal, y sobre todo, para hacernos salir a todos con una sonrisa en la cara. La anécdota del día nos la dio el momento en el que, en mitad del recorrido de vuelta, algo golpeó mi brazo izquierdo mientras nadaba. Pensé que me había acercado demasiado a algún compañero y me había llevado una patada accidental, pero cuando levanté la vista comprobé que en ese momento ninguno de ellos estaba a distancia como para que hubiera sido una patada humana. Diría que un escalofrío recorrió mi cuerpo, pero con el frio que hacía, la verdad es que no noté ni escalofrío. Tras comprobar que, fuera lo que fuera lo que se había chocado conmigo, ya estaba lejos y nadie más lo había visto, lo que me salió fue una sonrisa al pensar que no éramos sólo 5 Tierras, los que esa mañana nos habíamos aventurado a nadar en ese rinconcito del embalse. Después de nuestro kilometro nadando, nos merecíamos un buen post- que nos permitió seguir compartiendo anécdotas, buena comida y más risas. Seguro que también nos permitió recuperar las calorías quemadas, para que no perdamos los acúmulos de grasa que nos mantienen calentitos en el agua en estos meses de invierno J La próxima la hacemos con brindis incluido, y esperamos contar con más de vosotros, para seguir acumulando anécdotas y marcas de desgaste en los neoprenos, que si son por uso en aguas abiertas, se acumulan con alegría.


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