Raúl Regaño

Crónica juvenil. Otoño desde el balcón de La Peñota

13 octubre 2024

El pasado domingo, el Club Tierra Trágame se embarcó en una nueva ruta de montaña, ascendiendo esta vez, al mítico Pico de la Peñota en la Sierra de Guadarrama. La actividad fue planificada por Raúl y a la expedición se unieron cuatro juveniles entusiastas: Olivia J., Olivia V., Maya y Eric, cada uno con su energía y ganas de aventura.

El punto de encuentro fue la estación de RENFE de Cercedilla, donde los primeros pasos fueron tranquilos y alegres. Los jóvenes caminaron por una amplia pista, acompañados por el frescor de la mañana y bajo un cielo despejado. La camaradería reinaba, y las conversaciones entre risas marcaron el inicio de lo que prometía ser una jornada inolvidable.

 

A medida que el grupo avanzaba, la ruta los llevó hasta la zona de campamentos, donde el paisaje comenzó a transformarse. Dejaron atrás la comodidad de la pista y se adentraron en un bosque frondoso en el que sonaba el crujido de las hojas y palos secos bajo sus pies. El sendero se hacía más estrecho y la pendiente comenzaba a desafiar las piernas de los más jóvenes. Nada que no pudiera solucionarse haciendo un par de paradas estratégicas para que todos recuperaran el aliento y así disfrutar también de las vistas del valle rodeado de las cumbres como espectadores de lujo de la jornada.

En una de esas paradas, sucedió un momento anecdótico: Raúl estuvo a punto de comerse una amanita muscaria, una seta que, aunque tiene un aspecto llamativo, es bien conocida por ser la casa de los gnomos del bosque. Afortunadamente, un grito de alerta a tiempo lo salvó de una experiencia mágica indeseada.

Finalmente, el grupo llegó a la Peñota, una de las zonas más emblemáticas por su balcón excepcional de la Sierra de Guadarrama. La niebla se deslizó misteriosa, cubriendo de vez en cuando las vistas de Cercedilla, lo que añadió un toque especial al paisaje. Allí, entre risas y charlas, los aventureros disfrutaron de un merecido tentempié, con los clásicos Donettes como protagonistas, una tradición en las salidas de estos jóvenes.

Con las energías renovadas, el descenso fue más relajado. Durante el trayecto de regreso a Cercedilla, las conversaciones fluyeron sobre anécdotas de salidas pasadas y futuros proyectos. El grupo se despidió en la estación, con la promesa de volver a reunirse pronto para otra jornada de montaña.

Una vez más, el Club Tierra Trágame demostró que la montaña no solo es un reto físico, sino también un espacio para compartir y crear recuerdos imborrables. ¡Nos vemos en la próxima!

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