Raúl Regaño

¡Así vivimos las actividades juveniles!

23 enero 2024

Escalar para mí no es una actividad nueva, ya la he probado en otras ocasiones y yo sé que me gusta y que me lo paso muy bien. Pero como no lo practico muy seguido, cada vez que escalo me siento como si lo estuviera probando por primera vez. Cuando escalo, siento que me estoy superando a mí misma y cuando termino de escalar, la sensación de haber conseguido algo que al principio me parecía imposible, me encanta.
Cómo todo el mundo, cada vez que no veo las cosas claras me frustro, pero me frustro de una manera que en el momento de tensión digo que no puedo y lloro y grito y yo misma doy a entender que no quiero hacer eso, pero cuando me bajo o lo dejo de hacer mi cuerpo me dice que no me voy quedar a gusto conmigo misma si no lo consigo y me voy a quedar con el gusanillo de decir ” tendría que haberlo intentado”.
No sé muy bien cómo explicarlo, pero es un poco como cuando vas a un parque de atracciones o feria, y todos se montan en una atracción y tu decides no montarte porque a primera vista te da miedo, y luego al irte del parque te da el remordimiento de no haberte montado, de la sensación que te has perdido y pensar que hasta la próxima vez que vayas no vas a tener la oportunidad de poder montarte. Pues eso es un poco la sensación me da a mí cada vez que no consigo subir una vía, que si no, luego me voy a arrepentir y ya no voy a tener otra oportunidad para subirla.
Este finde cuando he escalado mi sensación inicial fue muy mala dado que me frustré muchísimo y no conseguí subir ni la mitad de la vía, pero luego al centrarme más ya fui cogiendo confianza. Yo la verdad no sentía miedo de no estar bien sujeta o que me fuera a caer, más bien la sensación era de enfado. Pensar que si me resbalo y me caigo, todo lo que llevo escalado lo voy a tener que hacer otra vez. Si hay una cosa que me pone bastante de los nervios, y es que haya alguien diciendo cómo poner la postura bien todo el rato. A mí me gusta mucho que me corrijan para luego poder hacerlo mejor pero solo me entero si estoy tranquila o descansando. Por ejemplo en el rápel, tengo mucha más confianza y ya sé que no me da miedo y ahí no me importa que me corrijan la postura para poder bajar mejor, pero en los momentos de tensión me pone bastante de los nervios.
Por lo demás yo me siento muy segura cuando escalo y es una actividad que me encanta, espero que hagamos más actividades así.
Vera.

Un sábado por la mañana a nadie le apetece ir a escalar temprano, pero yendo con los TT GUAPOS, es más divertido. Ya allí, no se sentía nada más que frío, hasta porque por fin… todo estaba listo para escalar, me puse manos a la obra y empecé el ascenso. No llevaba ni 2 minutos, pero estaba muerta, apenas había superado un par de metros. La pared de piedra era completamente lisa. Más tarde, cuando habían preparado otra vía, me decidí, tendría que subir al menos una. No fue fácil, ni siquiera llegué hasta arriba del todo, pero lo importante fue que lo pasé bien.                                             Lúa

 

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