Y, finalmente, no hubo contratiempos y pudimos comenzar la temporada de la sección de Carreras en la barrera que delimita el acceso al parque de 32 km2 de superficie, La Pedriza. En esta ocasión no nos adentramos en el batolito granítico, sino que fuimos en dirección hacia la baja Maliciosa, aunque no era nuestro destino final.

Comenzamos con un poco de retraso ya que realizamos la salida 18 Tierras, 2 nuevas compañeras de ruta, “Las Lauras”, y dos canidos Rodolfo y Killian. Por parte de los tierras acudieron Jose Ángel, Diego, Rocío, Alfonso, Francisco, Eva, Miguel, Hugo, José Antonio, María José, Oscar, Luis, Jesús, Alberto, Juan, Raquel y Antonio.

Comenzamos subiendo a ritmo ligero en dirección a Quebrantaherraduras, al llegar ahí y viendo la disparidad de ritmos decidimos hacer dos grupos. El primero en emprender la marcha decidió incrementar el ritmo de subida y, al llegar al cortafuegos, apretaron un poco más. En una subida exigente estaban tan entusiasmados con el paisaje que no les dio tiempo a mirar el track (o sí, pero iban entusiasmados como decíamos) y decidieron llegar hasta la Maliciosa baja pasándose el desvío indicado y metiendo pa´l cuerpo algunos kilómetros más. El segundo de los grupos, con un ritmo firme y seguro, sin prisa, pero sin pausa, siguieron a la zaga hasta alcanzar los primeros 8 kilómetros. Ahí realizamos un giro por un bosque poco transitado que nos llevó hasta el collado de los pastores. Tuvimos en la ascensión momentos de silencio total, dada la maravillosa temperatura, quedamos extasiados por la belleza del entorno. Esto nos permitió adentrarnos en el bosque como si fuésemos parte de él.

En el collado de los pastores divisamos y alcanzamos a los grupos de cabeza y se produjo la primera de las unificaciones (no planeadas). Ya todos en el PR M 18 emprendimos el descenso por la técnica trialera cruzándonos con grupos de corredores muy buenos (tal y como nos dijo Juan con ese acento gallego inconfundible). Se produjeron relevos voluntarios en las cabezas de los grupos para que así, los que tienen más conocimientos, ayudasen a los que carecemos de tantos recursos técnicos. Fue un día de mucho aprendizaje donde echas en falta llevar un cuaderno para apuntar todos los consejos que, los que tienen más experiencia, nos regalaron a los que estamos más verdes.

Llegamos al puente de los franceses y en pocos kilómetros hasta la charca verde. Desde aquí varios de nosotros emprendimos el regreso hacia Cantocochino, con alguna torcedura, lesión, cansancio, un poco de prisa o sonrisa de perro. Los mas osados continuaron hacía el collado cabrón, los llanitos y bajada desde cuatro caminos por el GR10 en dirección a la salida del parque.

Otra vez más se cumplió aquello de que, los últimos serán los primeros y, sin prisa pero sin pausa alcanzamos la barrera para esperar al resto de los grupos en la meta. Al final tomamos un refresco y compartimos algunas anécdotas que quedan para el recuerdo de los asistentes. Cruce de ríos, salvamento de Killian, raíces asesinas, la (des) orientación de algunos,…. Pese a los kilómetros de más, fue un día ¡muy disfrutón!

Me gustaría dar las gracias a todos los participantes por su generosa contribución.

¡Vamos Tierras!