Jose Ignacio Fernandez

Ruta 3000 Ibones: Día 4 Larribet – Wallon

1 septiembre 2026

Tras la tormenta que obligó a algunos vivaqueadores a correr a guarecerse en el refugio en plena noche, la mañana se levantaba fresca y con la niebla metida en el valle a la hora de iniciar nuestra cuarta etapa. Tocaba día largo: 18 kilómetros con más de 1200 metros de desnivel positivo.

Abandonábamos así el bonito refugio de Larribet desandando el camino del día anterior hasta Doumblas, donde de nuevo retomábamos la senda que remonta progresivamente el largo Valle de Arrens. Siete kilómetros de constante ascenso, bastante tendido, eso sí, que, tras pasar por los Lacs de Remoulis, nos lleva hasta el collado de La Peyre de Saint Martin, punto donde se encuentra la frontera con España. Aquí empezaba la parte más dura del día: un giro a la izquierda y casi cinco kilómetros de ascenso por fuertes pendientes entre canchales de piedra hasta el Col de Cambalès. Tramo que había que hacer con cuidado para no desviarse hacia el puerto de Azun. Tras unas últimas (y exigentes) zetas alcanzábamos el Col de Cambalès, donde, desde sus más de 2700 metros podíamos disfrutas de sus magníficas vistas del Balaitus.

Tras coronar el puerto y disfrutar de un merecido descanso y refrigerio (y las fotos de rigor) comenzábamos el descenso, en principio en pendiente y pedregoso pero que progresivamente se iba suavizando.

La bajada continuaba por una zona de infinitos ibones (los Lacs de Cambalès) Tras cruzarlos, recorríamos el flanco de la Gave de Cambalès y nos adentrábamos en un bonito bosque de pino negro hasta el Pla de la Gole, donde se encuentra la ermita y el refugio de Marcadau (Wallon) en este histórico valle que fue objeto de disputa entre ambos países desde el siglo XIV debido a la riqueza y calidad de sus pastos de altura.

Finalmente alcanzábamos el refugio, construcción reformada absolutamente en 2023 y más cercana a un enclave turístico que a un refugio de montaña debido a su fácil acceso y a sus comodidades: habitaciones amplias, grandes espacios comunes…

Como no podía ser de otra manera, aprovechamos estas comodidades para, hoy sí, disfrutar de la ducha y socializar un poco.

Y así concluía nuestra cuarta etapa por territorio pirenaico. Mañana, más.

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