Jose Ignacio Fernandez

RUTA 3000 IBONES: Día 1 Baños de Panticosa-Respomuso

26 agosto 2026

El pasado día 16 de agosto arrancaba por fin esta aventura que llevaba casi nueve meses gestándose (un parto, vamos)

A finales del pasado año, nuestro compañero Manuel Jiménez, “Manu”, proponía a este cronista la idea de realizar una ruta de varios días por los Pirineos, recorriendo la conocida “Ruta 3000 Ibones”. Poco le hizo falta para convencerme, todo hay que decirlo, así que, enseguida comenzó a ponerse en marcha el proyecto.

La idea fue comentada en las últimas salidas del año pasado y en las primeras de este y la idea fue calando entre varios de los miembros del club, tanto así que en breve plazo, la expedición pasaba de dos componentes iniciales a un total de nueve.

Vinieron los primeros preparativos: las reservas en los diferentes refugios donde pensábamos pernoctar durante la ruta (con más complicaciones de las previstas en algún caso); ir hablando de listas de material; visualización de los diferentes recorridos… y casi sin darnos cuenta, llegábamos al mes de agosto. Terminaba la cuenta atrás. Por el camino, dos de los integrantes eran baja en la partida por diferentes motivos, así que, la expedición final se conformaba con siete personas: Audi, Paloma, Patricia, Eduardo, Fernando, Manu y el que suscribe.

Así, el sábado 16 de agosto nos juntábamos en San Fernando de Henares para organizarnos en los vehículos y tomar rumbo a Panticosa. No sin incidentes, claro, que si no esto no sería una actividad del Tierra. A alguien siempre le tiene que pasar algo y en este caso le tocó a Audi. Aún no sabemos por qué, pero se le complicó el transporte público y tuvo que recurrir al VTC para llegar en hora. En cualquier caso, sin más incidentes, nos distribuimos en dos coches y arrancamos. Con parada a medio camino para tomar café, llegábamos a Baños de Panticosa a primera hora de la tarde y el Pirineo nos recibía con una tarde fresca y medio lluviosa. Tampoco importaba demasiado, ya que ese día tampoco había actividad planificada. Así que, registro en el refugio de Casa de Piedra; paseo, cena temprana y a dormir, que al día siguiente empezaba, ya sí, la ruta.

Dicho y hecho: el lunes amanecía fresco pero soleado y auguraba un día de calor en la montaña. Arrancábamos nuestra marcha, no excesivamente temprano e iniciábamos el camino en ascenso hacia el refugio de Bachimaña, primera parada en el camino. Doscientas fotos debieron ser tiradas en los primeros quince minutos de marcha, especialmente en el caso de los menos avezados en estas lídes montañeras, como es lógico. En cualquier caso el día transcurría con tranquilidad y en poco rato alcanzábamos el refugio de Bachimaña, donde hacíamos el primer alto del día. Ya empezaba a notarse el calor, a pesar de lo temprano de la hora y tras reponer fuerzas, continuábamos nuestro camino hacia el refugio de Respomuso.

En los Ibones Azules, parada técnica para comer y coger fuerzas para el ascenso al Cuello del Infierno. Los que no lo conocía, lo miraban con cierta aprensión, no sin cierto motivo, ya que suponía la primera gran dificultad del día y de la ruta con un ascenso por encima de los 2700 metros. Poco a poco, el grupo, cada uno a su ritmo, iba progresando hasta el collado… y al llegar, podían disfrutar del espectáculo que supone el Ibón de Tebarray. Caras de asombro en todos los que aún no lo conocían. Fotos de rigor… y a terminar el ascenso hasta el collado del mismo nombre… y a afrontar el descenso. Momentos de “susto o muerte” al ver por donde había que bajar e incredulidad de que ese paso forme parte del mítico Trail del Valle del Tena. No obstante, con más o menos habilidad y paciencia, todo el grupo conseguía negociar el paso e iniciar el descenso, ya mucho menos técnico aunque con bastante desnivel hacia la Majada e Ibón de Liena Cantal, paso previo para alcanzar, finalmente, la meta del día: el refugio de Respomuso.

Terminaba así el primer día de ruta sin incidentes. Registro en el refugio; cervecita para recuperar electrolitos; ducha (caliente) colada; comentarios post jornada… y a disfrutar de las vistas del magnífico Ibón de Respomuso antes de cenar y retirarnos a descansar, que al día siguiente nos esperaba otra exigente jornada.

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