Acabó el verano y vuelven las salidas “oficiales” de la sección de carreras por montaña.
El sábado, para preparar el próximo Campeonato de Madrid de Clubes, nos reunimos en Cantocochino para realizar el tramo central del Cross de los 3 Refugios.
A las 9 de la mañana, con algo más de fresco de lo previsto, tomábamos la salida. Rápidamente y como estaba previsto, nos dividimos en dos grupos, con los galgos por delante y, a un ritmo ligeramente más lento, el equipo femenino con algún agregado.
Los ocho kilómetros de subida hasta el Puente de los Manchegos llevaron aparejada la dificultad de lo cerrado del sendero, que hizo que en varias ocasiones se perdiera momentáneamente la ruta, aunque sin incidencias graves.
Tras alcanzar la pista, en la que se sitúa uno de los avituallamientos en carrera, un momento de reagrupar las secciones y rápidamente a iniciar la parte más exigente de la ruta: el ascenso a la Maliciosa Baja y el verdadero escollo de la jornada: la Maliciosa.
A media subida, con sorpresa, el grupo del equipo femenino observamos al resto de los miembros de la salida BAJANDO desde la cima de La Maliciosa. En un alarde de creatividad habían decidido cambiar el recorrido para hacer el ascenso siguiendo el trazado antiguo de la carrera y subir a la cima por la parte “fácil” a cambio, eso sí, de realizar un descenso más complicado. La excusa: “es que el camino está muy cerrado y nos arañamos las piernas”. Montañeros, dicen.
Nueva despedida y ambos grupos continuaban cada uno por su ruta. El grupo de los chicos bajaría hasta Cantocochino por la Cuerda de los Porrones y parece que llegaron todos bien; mientras, el equipo femenino continuaba con la ruta originalmente prevista. Así, tras culminar el ascenso a La Maliciosa (donde, por cierto, debían regalar algo o no se entiende la multitud de personas que allí se encontraban) y reunir al grupo, iniciábamos el descenso hacia el Collado del Piornal y en busca del cauce del Manzanares para volver al Puente de los Manchegos. En un terreno ya más favorable, el grupo fue cogiendo velocidad de crucero y, tras un breve parón en el puente, continuábamos a buen ritmo la vuelta por el mismo recorrido de la ida hasta alcanzar de nuevo, ya con un calor considerable, el parking de Cantocochino sin incidentes dignos de mención. Bueno… salvo que Fran y Pablo, más rezagados, estuvieron experimentando con el GPS, Google Maps… y conociendo los senderos varios que discurren junto al curso del Manzanares. En cualquier caso, finalmente todos regresaban sanos y salvos y fue celebrado como se merece.
Un buen día por un bonito y exigente recorrido.

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