El pasado sábado repetíamos una de las salidas más celebradas la temporada pasada y aunque en esta ocasión la participación no fue tan amplia como el año pasado, a las 9 de la mañana nos dábamos cita en el Puerto de Navafría un elenco de nueve irreductibles dispuestos a pasar una agradable mañana primaveral en la montaña.
Lo malo es que nuestros planes eran unos y la realidad muy otra: Navafría nos recibía con niebla y una incipiente nevada en la salida y una sensación térmica de bajo cero que hizo que los prolegómenos fuera breves y enseguida nos pusiéramos en marcha.
A menos de dos kilómetros de camino, no hubo ya más remedio que detenerse para calzarse los crampones que el sábado sí eran necesarios debido a la gran cantidad de nieve que aún sigue en las zonas altas. Esto mismo hizo que la marcha se ralentizara en la subida a la lagunilla del Nevero y al propio pico. No obstante, lo alcanzábamos sin problemas aunque desgraciadamente no podíamos disfrutar de las vistas ni desde el mirador ni desde el propio pico. Debido al “fresquito” que campaba en la cima, foto rápida y de inmediato el descenso por el Gallinero hacia la pista, con gran profundidad de nieve en algunos tramos que hacía trabajoso el correr.
Poco a poco y al ir perdiendo altura, iba desapareciendo la nieve así que aprovechábamos para “descalzarnos” y continuar camino hasta la pista de esquí de fondo. En el cruce, Edu Marzo decidía tomar el camino de vuelta hacia el puerto, ya que está aún en periodo de “iniciación”. El resto, continuábamos bajando a buen ritmo hacia Regajohondo y posteriormente hacia el Chorro de Navafría. Y pasábamos del frío de las cotas altas al sol y la manga corta en apenas media hora.
En el Chorro, espectacular con el agua de las lluvias y deshielo, las fotos de rigor y tomábamos el camino de vuelta, aunque José Luis y Edu Seco decidían alargar un par de kilómetros más hasta el área recreativa.
Poco a poco íbamos avanzando de vuelta por la pista en ascenso (la parte más fea de la ruta, sin duda) hasta volver a alcanzar la pista de esquí (cero nieve) y ya de vuelta al puerto y al parking de Lagunillas donde nos reuníamos todos y dábamos buena cuenta de las vituallas provistas por Manu (gracias, Manu)
Y con esto dábamos fin a otra magnífico día de montaña. Ahora, a esperar el próximo.
Los que no estuvisteis haber venido.

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