Jose Ignacio Fernandez

Ojú, qué caló! – Crónica del Cross de Cuerda Larga 2026

1 junio 2026

¡Qué calor!

La frase más repetida entre los congregados desde primera hora de la mañana en Miraflores de la Sierra ayer domingo para la disputa de la XXXVIII edición del Cross de la Cuerda Larga.

Efectivamente, con una temperatura rondando los veinte grados a las 8 de la mañana, el día no presagiaba nada bueno en ese aspecto. Pero tampoco se podía hacer mucho al respecto, más allá de tener previsión de hidratarse bien antes y durante toda la prueba.

Los nuestros, con una amplia representación a pesar de las bajas de última hora de Anita y Fran, se hacían notar en los alrededores de la zona de salida.

A las 9 de la mañana se daba la salida a la carrera, que, según costumbre, se lanzaba rapidísima con ese primer kilómetro por las calles de salida de la localidad serrana que permitían correr con velocidad. Enseguida empezaban las primeras cuestas de la larga ascensión de casi seis kilómetros hasta el Puerto de la Morcuera, donde se encontraba situado el primer avituallamiento. Afortunadamente esos primeros kilómetros transcurren prácticamente íntegros a la sombra de los pinares, que moderaban un poco el calor de la mañana.

Al llegar a la Morcuera, primer parón y a recargar para no pasar fatiguitas hasta el avituallamiento de Asómate de Hoyo, seis kilómetros más adelante y a seguir. Esos primeros compases bordeando la Najarra se pasaban con cierta sensación de alivio gracias a un viento fresquito que ayudaba a pasar esos kilómetros que llevaban poco a poco a la zona alta de la cuerda. Ahí ya sí, se empezaba a notar, a campo abierto, el calor reinante que se veía incrementado con el esfuerzo.

Los kilómetros seguían transcurriendo y el avituallamiento era parada obligada para reponer líquidos, puesto que nos encaminábamos a la zona más exigente de la carrera, con el ascenso a Cabezas de Hierro tras el paso por la loma de Bailanderos y con el sol ya en todo lo alto. Prueba de lo exigente del día es que los avituallamientos se vieron obligados, a partir de media carrera, a “racionar” el agua. ¿Falta de previsión?

El caso es que conseguíamos pasar el escollo que supone Cabezas y desde allí, vislumbrar las antenas de Bola que anunciaban ya el tramo final, que no más fácil, de la carrera. Porque claro… tras la bajada, llega la subida a Valdemartín… con su avituallamiento inexcusable, otra bajada… y la subida final a la Bola del Mundo. Que sí, que no es muy larga, pero que a esas alturas ya pica pero bien. Desde ahí, ya sí, casi dejarse caer hasta el Emburriadero y el kilómetro y medio final por la senda hasta el Puerto y la bajada por el asfalto para hacer la entrada triunfal en la meta situada en la Residencia Militar.

En cuanto a los resultados de los nuestros, Asier volvió a hacer una magnífica carrera, siendo el primero de los veteranos B y décimo segundo de la clasificación general.

Tras él y cada uno a nuestro ritmo:

Jaime, séptimo de los veteranos A y vigésimo cuarto de la general; Carlos; Fernando Calo; el cronista, cuarto en la categoría de veteranos C; Eduardo Seco; Manu y Fernando Buceta, que entraron juntos; Laura Gómez; Jorge Montano; Paloma y José Antonio, que esta vez decidió abandonar la compañía de los escobas y otorgar tal honor a otros más necesitados.

Tan sólo lamentar la baja de Patricia, que tras una mala semana y al no encontrarse muy bien al llegar al Puerto de la Morcuera decidió, con buen criterio, que igual ayer no era el mejor día para arriesgarse.

Bueno… y que Fran nos explique como, sin correr, terminó entrando el 55 de la general.

En cualquier caso, enhorabuena a todos los “finishers” porque ayer se/nos ganamos las cervezas y la comida.

Y ahora, sin descanso, a por el Kilómetro Vertical de La Barranca el próximo domingo.

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