Cuarta salida “oficial” de la temporada y, si mis cuentas no fallan, récord de participación en lo que va de año. Hasta veintinueve “tierraners” nos dimos cita el domingo en el parking de El Boalo dispuestos a aprovechar el magnífico día cuasi primaveral. Se notaba en las caras la necesidad de solecito y buen tiempo y el ambiente era inmejorable.
Con algo de retraso por esperar a Janfri, que le costó lo suyo cambiarse, arrancamos la ruta en dirección a la Ermita de San Isidro para desde ahí, iniciar el exigente ascenso al Collado de Valdehalcones, con Asier en cabeza, que supongo se sigue arrepintiendo. Menuda grupeta entre él, Adrián, Higinio y Monty. Grandes corredores, pero lo de leer el track…
El enriscamiento en el que se metieron fue de principiantes y no sabemos lo que les costó salir del follón en lo que se metieron. Lo único que sabemos es que desde el kilómetro 2 ya no los vimos más en todo el día. Sabemos que volvieron sanos y salvos, pero con unos cuantos kilómetros menos en las piernas. De arañazos, unos cuántos kilómetros más.
Menos mal que iban con los juveniles, que les sacaron del atolladero, que si no, igual siguen allí todavía.
En fin, el resto del grupo continuamos camino y ya en el collado se produjo la división entre los dos grupos inicialmente previstos de las rutas más larga y más corta.
La bajada hasta la pista y posteriormente hasta Cantocochino, rápida y disfrutona, estiró el grupo de la ruta larga, aprovechando todos para dar suelta, cada uno en la medida de sus posibilidades, a las piernas.
Reunión en Cantocochino y retomamos camino hacia Collado Cabrón; nueva reunión y otra bajada rápida de vuelta a Cantocochino para afrontar el tramo final de la ruta, pasando por Quebrantaherraduras y bajando a la pista, que parecía una autopista de lo transitada debido a lo magnífico del día, para alcanzar de nuevo el parking donde nos reuníamos con los integrantes de la ruta corta, quienes también disfrutaron lo suyo en su recorrido, como podéis ver en alguna de las fotografías.
Y, por primera vez en lo que llevamos de año, pudimos disfrutar de un merecido post entreno al solecito y en manga corta donde como siempre reinó el buen humor. Se echó en falta a alguna/o de los sospechosos habituales, pero a cambio, pudimos contar por primera vez con dos de nuestros juveniles, Jorge y Oliver dando prueba de que hay relevo en el club.

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