Tras un buen madrugón, los que en esta ocasión hemos podido escaparnos, nos dirigimos a recorrer una de las mejores rutas de nuestra Sierra de Guadarrama, Tres Refugios. Al llegar al parking la pereza reina y decidimos esperar unos minutos a que el sol estire sus primeros rayos que nos den la claridad suficiente para poder correr sin frontal. Tras las primeras risas, por ver quién rompe el hielo, nos animamos a comenzar la ruta con alegría. Comenzamos con la subida a la “Bola”, que coronamos sin problemas y tras la típica foto del amanecer, siempre especial, continuamos sin pausa hasta la Maliciosa. Tras subir hasta allí todos juntos, decidimos separarnos en dos grupos. Un primer grupo los que veníamos para hacer una versión reducida de 15 km y, un segundo, que íbamos a acometer el recorrido original de la carrera.

Tras una rápida bajada por el tubo de todos hasta el collado de las vacas y recuperar el aliento, el primer grupo decidimos ampliar el recorrido inicial y continuamos nuestro descenso hasta cuatro caminos para girar hacia el mirador de los pastores.

En cuatro caminos separamos nuestro camino y el primer grupo nos dirigimos a través de un trail espectacular por medio del bosque hacia el mirador. Una foto rápida y descendemos al puente de los manchegos donde giramos por el PRM-18 hacia nuestro último ascenso, el temido ventisquero de la condesa. Allí cada uno sube como buenamente puede para terminar en el nacimiento del Río Manzanares, con una gran sonrisa de satisfacción por haber coronado, y nos dirigirnos hacía la meta para cumplir, finalmente, con los veinte exigentes kilómetros y un desnivel positivo de 1200m . Otra muesca para las zapatillas

Por otro lado el segundo grupo continuó el descenso por las zetas hasta llegar a Cantocochino. Una breve pausa para coger fuerzas y comenzamos el largo y exigente regreso. Tras llegar a la charca verde se produce algún pequeño despiste con el recorrido que hace que terminemos con los pies mojados pero sin mayores consecuencias. Dado que el tiempo es excelente y el sol brilla casi de una manera primaveral, continuamos remontando el Manzanares hasta el puente de los manchegos para enfrentarnos con el ventisquero. En esta ocasión, tras el cansancio acumulado, los dientes chirrían pero podemos superarlo y continuar sonriendo pese a los arañazos sufridos por alguna pequeña caída, afortunadamente sin consecuencias.

Y al terminar, los dolores desaparecen y las anécdotas se suceden mientras tomamos una fría cerveza que nos hace olvidar los pequeños avatares sufridos en el día.

Muchas gracias a Carla, Victor, Daniel, Jaime, Esteban, Raúl y especialmente a José Ignacio que han hecho del día de hoy una jornada inolvidable.

¡VAMOS TIERRAS!

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