El pasado fin de semana una expedición de la sección de carreras por montaña se desplazó hasta la jienense población de Cazorla para participar en la prueba Bosques del Sur, que en su modalidad ·”ultra” acogía el Campeonato de España de la categoría tanto individual como de selecciones autonómicas.
Cazorla nos recibía el viernes con calor, lo que ya hacía presagiar que la jornada del sábado iba a ser dura. Para evitar el desgaste innecesario, comida todos juntos y la tarde dedicada a recogida de dorsales y el mayor descanso posible.
Cena casera y retirada temprana, que a las 5:30 tocaban diana para el equipo ultra. Bueno… para Laura antes, no sea que no le de tiempo a sus rituales. Total, que a eso de las 6:30 ya estábamos de camino a la salida Laura, Sekade y un servidor. Paseíto hasta el centro del pueblo, comprobando que lo del calor del día anterior no era ninguna broma, sino un aviso serio. Y eso a primera hora de la mañana.
Como era de esperar en la salida de un Campeonato de España, magnífico ambiente en la salida y a las 7 de la mañana dábamos las primeras zancadas de los setenta kilómetros que nos esperaban.
Afortunadamente, la carrera tenía un recorrido protegido por la sombra por buena parte de los primeros kilómetros, aunque a partir de las 10 de la mañana el calor ya se hacía sentir. El consumo de agua en carrera y los avituallamientos se disparaba y empezaban los primeros abandonos ya en el kilómetro 20 de la prueba.
Por nuestra parte, mientras Laura había puesto tierra de por medio desde el inicio de la prueba, Sekade y yo continuábamos nuestra marcha a velocidad de crucero, progresando sin prisa pero sin pausa y poco a poco remontando posiciones en carrera.
Al llegar a la base de vida, en el kilómetro 48, la decisión: a partir de ahí ya no había vuelta atrás, así que era seguir con todas las consecuencias o rilarse. Quizá deberíamos habernos rilado, pero total… hemos venido a jugar. Así que, al contrario que un buen número de corredores, salimos a por los “últimos” 22 kilómetros.
Por una vez en la vida, a Sekade los últimos quince se le hicieron un poco bola, mientras yo remontaba y tiraba hacia adelante. A esas alturas, Laura ya estaba casi entrando en meta.
Afortunadamente, con mayor o menor esfuerzo, alcanzábamos la meta situada en el bonito entorno de las ruinas de la Iglesia de Santa María, siendo recibidos por los compañeros que habían disputado la prueba “Maratón”.
A destacar especialmente el carrerón de Laura, entrando en meta con un tiempo por debajo de las 10 horas.
En cuanto al equipo maratón, poco puedo contaros, al margen de que Fernando Calo se pasó el juego, haciendo 5 horas y 20 minutos, para entrar en el puesto 41 de la clasificación general y que Adrián hizo otro carrerón, entrando en el Top100. Abel y Javi consiguieron terminar indemnes, ambos en un tiempo en torno a las 7 horas.
Tras las celebraciones post carrera, ducha y barbacoa familiar en la que Lucía y Adrián ejercieron de anfitriones y Abel y Javi de maestros parrilleros. Momento de relax y risas comentando incidencias pasadas y futuras.
Y el domingo, vuelta cada uno a sus lares, ya pensando (o no) en la próxima aventura.

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