Caminando entre experiencias

Amanece. El silencio solo está roto por el rumor del agua de un arroyo cercano. Huele a tierra mojada y la poca niebla mañanera, que morirá con el primer rayo de sol, nos acaricia la cara. Es hora de andar, ya se ve. Un grupo de entusiastas senderistas nos movemos en la, todavía, penumbra del nuevo día. Es la Sierra de Guadarrama; por muchos vista, pero por pocos conocida y, menos, sentida.

Con la primera claridad, con el primer guiño del sol que asoma por la raya negra que todavía forman las laderas orientadas al este, la vida comienza a bullir. El primer gorjeo apreciable es de un jilguero (Carduelis carduelis) que se aclara la garganta y nos muestra la mezcla de blancos, negros, rojos, amarillos y grises de su plumaje, posado en un espectacular pino albar (Pinus sylvestris).

Seguimos nuestro camino y, éste, se empina. No hay problema, esto no es una competición, es puro disfrute de la naturaleza. Somos una cordada en la que el eslabón más débil marca el ritmo. Nos estamos moviendo en La Pedriza; un batolito granítico único en la Península Ibérica originado en la era Paleozoica hace, ni más ni menos, de 345 a 280 millones de años. Observamos sus pilancones, sus taffonis y sus acanaladuras forjados por la criogenia.

Seguimos el camino. Se hace duro. Acompasamos nuestro paso con nuestro corazón. Bum- bum, bum-bum, bum-bum y seguimos…, disfrutamos, no nos agotamos. Hablamos y respiramos sin esfuerzo. Levantamos la cabeza y vemos un majestuoso ejemplar de buitre leonado (Gyps fulvus) que aprovechando las corrientes de aire caliente que se elevan desde el valle, se eleva con ellas. Un magnifico planeador con la eficiencia como meta.

Continuamos la marcha. En otros lugares de la sierra podríamos apreciar los restos de vías de comunicación que atestiguan la situación estratégica de esta sierra. Por poner un ejemplo; la vía XXIV de Antonino, construida en el siglo I en tiempos de Vespasiano y utilizada por Felipe II. Llevamos 2 horas de marcha. El interés se mantiene y crece cuando a la sombra de un roquedo granítico amenazamos de muerte por ahogamiento en vino tinto a una tortilla de patatas.

En definitiva, aunque la RAE define el senderismo como una “actividad deportiva que consiste en caminar por el campo siguiendo un itinerario determinado”, para nosotros es mucho más, pero sobre todo aprendizaje y disfrute. Una marmita de sensaciones donde se mezcla la historia con la geología y el medioambiente, la ornitología con la naturaleza del lugar y sus especies, la emoción con el esfuerzo y la gastronomía con el paisaje y el paisanaje. En suma, esfuerzo + naturaleza + aprendizaje = ¡Qué bien lo hemos pasado! ¿Repetimos?

¿Quién se apunta?

Perfil del naturalista-senderista

Para esta actividad no se exige un estado de forma por encima de la media. Nadie va a competir en nada como no sea en un aprendizaje más rápido. Por tanto, se admitirá al “runner” más en forma, y a aquel cuya forma física le permita ser parte del grupo sin convertirse en una rémora para el mismo. El ritmo es fundamental y debe mantenerse.

Próximas actividades

¡No hay eventos!
Rogelio Mainar Jaime

Rogelio Mainar Jaime

Responsable

Contacto

14 + 13 =

Protección de datos personales. + info
Responsable del tratamiento: Asociación Tierra Trágame
Calle San Rogelio 10, Bajo. 28039 Madrid con NIF G83274167.
La finalidad del tratamiento de sus datos es dar respuesta a sus consultas y/o solicitudes de información, en base a su consentimiento, facilitado al aportar sus datos (artículo 6.1.a, RGPD)
Usted puede hacer valer los siguientes derechos sobre sus datos,
• Derecho de información, acceso, de rectificación, de oposición, de supresión (“al olvido”), de limitación del
tratamiento, de portabilidad, de no ser objeto de decisiones individuales automatizadas.
• Recuerde que ejercitar sus derechos es gratuito. También puede usted presentar una reclamación ante la
autoridad de control.
Puede usted acceder al aviso legal y a la información completa aquí.