Bueno… pues aunque la crónica “oficial” de esta pequeña aventura ha concluido, no estaría completa sin las voces de nuestras/os protagonistas; así que les hemos pedido a los siete que dedicaran unas líneas a contar cómo han vivido esta experiencia.
Con ello os dejo.
AUDI: Los 3000 Ibones fue una experiencia única e inolvidable. Han sido 6 días de mucho esfuerzo físico y mental, de ayuda y de compañerismo. Seis días que culminaron fundiéndonos en un abrazo y en un estallido puro de emoción. Aquel abrazo lo decía todo: el cansancio de tantos kilómetros recorridos, el dolor físico, el miedo (con la caída de Ignacio…) y, al mismo tiempo, la alegría y la satisfacción compartida de saber que ¡lo habíamos conseguido!
Me llevo conmigo una enseñanza muy valiosa: lo importante no es alcanzar la cima ni llegar el primero, sino disfrutar del recorrido juntos, cuidándonos los unos a los otros y regresando sanos y salvos a casa.
EDU: La experiencia que he vivido en esta salida, realizada junto a seis compañeros del club en la ruta de los 3000 Ibones, ha sido sencillamente maravillosa. Han sido unos días llenos de momentos inolvidables, emociones y vivencias muy gratificantes. A pesar de que ya han pasado varios días desde nuestro regreso, no hay uno solo en el que no recuerde todo lo que hemos compartido. He reído muchísimo, he tenido la oportunidad de conocer mejor a mis compañeros y descubrir en ellos a personas excepcionales, con las que he disfrutado enormemente de cada jornada. Además, he podido contemplar la inmensidad y la belleza de los Pirineos, sus impresionantes paisajes, sus lagos de montaña y la especial convivencia en los refugios. Sin duda, ha sido una experiencia inolvidable que espero poder repetir el próximo año.
FERNANDO: Yo iba preparado para la parte difícil del viaje: kilómetros, desnivel, pedreras y llegar cada día a un refugio nuevo. Lo que no esperaba era que en solo seis días montáramos nuestra propia mini rutina: caminar por la mañana, llegar al refugio, pasar la tarde entre charlas y risas, y disfrutar de cenas tempranas y abundantes. Todos los días casi lo mismo, pero todos los días una pasada. Una experiencia con doble sorpresa.
MANU: Esta aventura es un sueño realizado, que estaba en mi cabeza hace tiempo. Lo primero es la satisfacción de haberlo hecho realidad. En lo físico me enorgullece haber podido realizar la ruta, que es exigente, sin dificultades importantes. El plano emocional es el que más queda, los paisajes de ensueño, las montañas te capturan, los compañeros para compartir todo eso, la vida en los refugios…es un pequeño viaje interior que te cambia y te transforma. Una experiencia inolvidable.
Preparado para la siguiente
PALOMA: Para mí la aventura de los 3000 ibones Me ha significado una experiencia de vida; han sido 6 días pero los he vivido como si hubieran sido 6 semanas…no por esfuerzo sino por lo que he conseguido desconectar de todo, he vivido “el aquí y el ahora” cosa que pocas veces puedo hacer, además ha sido una oportunidad para conocer más a fondo a mis compañeros, son lo mejor…. somos más de lo que aparentamos, pero nunca damos tiempo a conocernos.
Lo repetiría todos los años, con el mismo grupo y el mismo entorno….
PATRICIA: Una experiencia inolvidable, rodeada de gente increíble, donde cada uno ha aportado lo mejor de sí: experiencia, compañerismo, liderazgo, muchas risas y también esos momentos en los que hemos enseñado nuestras debilidades. Rutas preciosas, tramos duros y, sobre todo, momentos compartidos que nos llevamos para siempre.
J.I: En mi caso, he vuelto a retomar (y disfrutar) el “ir sin prisas” por la montaña y el desconectar del ajetreo diario en un entorno privilegiado y rodeado de una grata compañía. Pocas cosas hay que tengan más valor. Aunque sea intangible.
Pues con esto, ahora sí, damos por cerrado este capítulo del libro. Y esperamos retomarlo en breve. Si después de todo esto seguís teniendo dudas… no se yo.
P.S. Edu ronca. Mucho.
P.P.S: Las chicas son unas pitiminís con la comida.

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