Jose Ignacio Fernandez

Ruta 3000 Ibones: Día 6 Baysellance-Baños de Panticosa

7 septiembre 2026

Pues llegábamos al sexto y último día de ruta que en un principio debía haber sido una jornada “fácil”. Pero el hecho de tener que hacer la última noche en Baysellance, alargaba en cinco kilómetros lo que debería haber sido un recorrido de unos quince.

Para redondear, el día amanecía metido en niebla y con viento, lo que hacía que la temperatura fuera realmente baja a la hora de abandonar el refugio. Rápidamente nos poníamos en marcha para desandar el camino del día anterior hasta Oulettes de Gaube, más aún cuando al paso por las Hourquettes comenzaba a llover. Apretábamos en paso en el descenso, aunque afortunadamente la lluvia no iba a mayores y en poco descendíamos los cinco kilómetros que nos separaban del refugio de Oulettes. Allí hacíamos una breve parada porque a pesar de que la lluvia había parado, la mañana no estaba especialmente agradable, así que, nos adentrábamos en la planicie del glaciar dirigiéndonos hacia la pared norte del Vignemale y enseguida, iniciábamos el duro ascenso al Puerto de los Mulos, paso fronterizo que nos devolvía a España. Brevísima parada e iniciábamos el descenso hacia la cabecera del río Ara, continuando por la margen derecha del río hasta concectar con el GR11.

Aquí iniciábamos la última verdadera dificultad del día y de toda la ruta, remontando el Barranco deros Batanes, dejando a nuestra espalda el Vignemale. Rodeando los pequeños Ibones deros Batanes, nos metíamos en la zona de bloques que da acceso al Puerto Viejo de Brazato, desde donde ya podíamos disfrutar de las vistas de sus ibones y de Panticosa.

La bajada se hace rodeando los lagos y perdiendo altura paulatinamente, por un buen camino y con estupendas vistas, entrando ya en los bosques próximos a Baños de Panticosa, donde finalmente entrábamos a primera hora de la tarde, dando por finalizada nuestra ruta de seis días.

Alegría, emoción y satisfacción por parte de todos los componentes del grupo que se iban a completar con una sesión en las Termas de Tiberio del Balneario, una cena como dios manda y un más que merecido y reparador descanso en el Refugio Casa de Piedra.

Sólo nos quedaba la vuelta el domingo por la mañana para, ahora sí, dar por finalizada esta aventura que, a buen seguro, tendrá continuidad.

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