Este tercer día nos deparaba una etapa corta y relativamente poco exigente, con tan sólo 12 kilómetros y más desnivel negativo que positivo (+760/-990) lo que nos permitía tomarnos la jornada con cierta tranquilidad.
La mañana empezaba saliendo desde el refugio de Migouelou en una aparentemente interminable bajada de interminables curvas por una ladera que alternaba amplias zonas despejadas con agradables manchas de bosque dispersas. Prácticamente 5 kilómetros después alcanzábamos el Plan d’Aste, en el corazón del Valle de Arrens donde nos deteníamos un rato para descansar.
Tras reponer fuerzas, continuábamos camino pasando por el centro de interpretación del Parque y, cruzando el río iniciábamos camino junto al río remontando la Gave d’Arrens.
La jornda continuaba río arriba, primero entre el bosque y posteriormente por una impresionante zona de praderío alpino junto al río Arrens hasta llegar al Lac de Suyen y, posteriormente la cabaña de Doumblas, refugio no guardado junto a las cascadas. Desde aquí comienza el camino que remonta el impresionante valle por el Ruisseau de Larribet. Tramo este un poco más exigente y que, pasando por La Claou nos iba a dar acceso al objetivo final de nuestra etapa: el refugio de Larribet. Este se encuentra enclavado en un impresionante escenario en medio del macizo de Balaitus, al pie del pico del mismo nombre y de otro como el Pico Moros. Espectacular ambiente de montaña en el refugio en un entorno privilegiado.
Tras comer al sol, hubo tiempo más que sobrado para el relax y coger fuerzas para la dura jornada que nos esperaba al día siguiente. Charlas, colada, crioterapia y socialización disfrutando del magnífico día que nos regaló la montaña.
Al día siguiente, más y más duro. Pero eso ya será otra historia.

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