Raúl Regaño

Raid CESAR 2026

2 marzo 2026

Este fin de semana nuestros raiders se aventuraron en el Campeonato de España de selecciones autonómicas que tuvo lugar en Jarandilla de la Vera, donde obtuvieron la primera posición en la categoría 20 horas, aunque eso fue lo de menos, porque entre otras cosas, sabían que iban a ganar…. Os dejamos la crónica desde cada uno de sus puntos de vista.

Raúl, el liante.

Todo esto empezó hace un par de años, cuando una idea se me metió en la cabeza y ya no hubo manera de sacarla.
Un Raid de Aventura. En equipo.

No sabía exactamente cómo, ni cuándo, ni con quién. Pero sabía que quería hacerlo. Me atrae la aventura, sí. Pero cuando la aventura se comparte, cuando se sufre y se celebra en grupo, entonces se convierte en algo mucho más grande que una carrera.

Un Raid no empieza el día de la salida. Empieza el día en que el equipo decide participar.
Ahí comienza el verdadero espectáculo.

Empiezan los boletines, las tablas infinitas, los cálculos de desnivel, los mensajes a deshora. Empieza la planificación del viaje, la logística del alojamiento, la organización de la comida, la revisión de un material que parece no tener fin. Siempre falta algo. Siempre hay algo que mejorar. Y en medio de todo eso, cada miembro del equipo aporta su mirada, su experiencia, su duda, su impulso. Se aprende constantemente. De mapas. De estrategia. Pero sobre todo, de los demás.

Porque en esto nunca se deja de aprender.

Y llega el día.
Los nervios están ahí. La emoción también. Esa mezcla extraña entre prudencia y locura que recorre las venas cuando sabes que te esperan veinte horas de montaña, decisiones y resistencia.

Y entonces el equipo se transforma.

Durante la prueba dejamos de ser cuatro personas distintas para convertirnos en una máquina perfectamente engranada. A veces uno empuja. A veces otro guía. A veces alguien sostiene el ritmo. Todos somos líderes en algún momento. Todos sentimos la fatiga. Todos dudamos. Todos celebramos cada baliza encontrada como si fuera la última.

Hay momentos de debilidad, claro. Instantes en los que el cuerpo protesta o la cabeza flaquea. Pero ahí aparece la verdadera fuerza del equipo: nadie se queda atrás, nadie compite dentro del grupo, nadie corre solo.

Se avanza. Siempre se avanza.

Y cuando finalmente cruzamos la meta y nos abrazamos, con el frío aún en la piel y el cansancio pesando en las piernas, entiendes que el objetivo no era solo un resultado. Era llegar juntos. Era cumplir aquello que empezó como una idea medio loca hace dos años.

Y sí, ganamos.
Pero lo importante es que seguimos queriendo repetir.

Porque cuando la aventura se vive en equipo, ya no hay marcha atrás.

Pilar, el hada en carrera.

“Mis chicos”, son los raiders del equipo Tierra Trágame. En esta ocasión, el estreno de Álvaro(pasa a ser “mi chico” aunque no quiera). Él, Oscar y Raúl, son mi “objetivo”, no metros de desnivel, ni número de balizas.

Cuál es mi labor?. Conducir la furgoneta/hogar, y trasladarla de un pueblo a otro por carreteras desconocidas, calles estrechas y empinadas, y vérmelas con los otros vehículos/hogar de todos los raiders en ejercicio.

También me encargo de, tenerlo todo ordenado “ahi adentro”. Caos- orden- caos- orden….y asi tantos ciclos como transiciones.

Ah, y secar. Secar si es posible la sudorosa ropa de una sección a otra, en el retrovisor de la furgo, en la farola de la plaza del pueblo,…. allá donde se seque mejor. Cuidando de que los perros callejeros no se la lleven.(siempre atraen los restos de geles energeticos)

Otra de mis ocupaciones es que mis raiders hayan comido y bebido bien. Caldito no?, pues bizcocho. Que no?, pues plátano.

Verles la cara cuando aparecen, agotados, y salir contentos y recuperados; es objetivo primordial.

La furgo es un hogar. Y en un hogar se encuentra todo lo que necesitas, y una sonrisa, y un abrazo.

Y en un hogar de verdad te alientan a seguir persiguiendo tu objetivo y tu sueño.

A veces, no encuentras, entre transición y transición todo el silencio que te gustaría. A veces, te enteras de la vida secreta de todos los raiders y sus familias, por el hecho de tener oído. A veces convivimos apretadamente.

A veces pasamos calor, y a veces mucho frío. Esperamos la llegada de nuestros equipos tiritando, sudando, con ganas de ir al baño que no hay, con dolor de piernas……pero les vemos y se nos olvida todo. Y por unos minutos, hasta que se van, les cuidas.

Se van, y sonríes a la que cuida al equipo de al lado, y ella a tí.

Y poco más.

Tú no has visto ni hecho maravillas, pero tus chicos sí, e incluso, a veces….ganan!!!!!.

Álvaro, el novato

Curiosidad, incertidumbre, nervios, y mucha ilusión por disputar mi primer Raid de Aventura, empezando a lo grande CESAR 2026. Los días previos han sido frenéticos, preparando todo el material necesario, haciendo compras de última hora, y descubriendo que un Raid comienza varias semanas antes, cuando empiezas a revisar el Boletín 1, el Boletín 2, el Boletín 3, recibes un sinfín de consejos y haces infinitas preguntas.

Y llegó el día. Ahí estábamos tres locos dispuestos a divertirse y una loca dando el soporte y los ánimos necesarios que hacen que acabes este tipo de retos. La salida fue muy rápida como si la prueba fuera a durar media hora, sin pensar que quedaban 20 horas por delante, 9 secciones y muchas anécdotas: balizas que no se encuentran, roldana que se rompe, incertidumbre por los tiempos de corte… En definitiva un día para descubrir esta modalidad, que va más allá de correr o montar en bicicleta, dónde la estrategia, el estado constante de toma de decisiones y el compañerismo, la hacen muy especial y dejan claro que a partir de ahora voy a ver las carreras “normales” con otros ojos y que por supuesto, volveré a disputar muchos más Raids de Aventura.

Por cierto, casi se me olvida, el estreno acabó a lo grande siendo los primeros de nuestra categoría. Así da gusto introducirse en un nuevo deporte que estoy seguro voy a disfrutar durante muchos años, acompañado personas tan fantásticas, llenas de iniciativas y retos.

Óscar, el veterano.

Veterano no por muchos Raids acumulados, que en esto aun me siento novato, pero la edad te clasifica en esa categoría quieras o no.

Este Raid es de Raúl y Alvaro. Ellos son el motor de este Raid y el ritmo debe ser y será el que ellos pongan. Pilar y yo somos dos locos nostálgicos de estas pruebas y allá vamos, aportando lo que cada uno pueda e intentando poner algo de prudencia en los planes de toda la prueba.

Me ocupo desde bastantes días antes de desmenuzar la información que muy poco a poco nos va llegando de la prueba: secciones, distancias, desniveles, tiempos de apertura y cierra de cada sección, etc. Hay que empezar a hacer un cuadro que nos dé una primera visión de los tiempos a emplear en cada uno de los trazados, y con ello sale el ritmo y las posibilidades de conseguirlo. Le daremos varias vueltas, lo modificaremos muchas veces, y nos lo llevaremos al Raid para que, una vez recibidos todo el pliego de mapas de todas las secciones con todas sus balizas, lo tiraremos a la basura, porque la realidad pasa por encima de cualquier plan. Pero al menos tenemos en nuestra cabeza una visión de los que tras cada sección nos va faltando. Eso es importante; mucho más de lo que nos creemos.

Y siguiendo con lo dicho al principio, yo no impongo el ritmo, y por supuesto tampoco debo retrasar el que Raul y Alvaro impongan. Ellos participan en principio en todas las secciones; yo en las de Trekking junto a ellos, y no en todas si así lo determina el plan (o mi cuerpo). Mientras ellos pedalean o corren yo me recupero y analizo junto a Pilar la siguiente sección sobre el mapa; me planteo posibles estrategias en cuanto a recorridos y balizas a picar, que no todas valen lo mismo.

Eso sí: cuando salgo a una sección con ellos, es ir a tope y a conseguir el mejor resultado aún a costa de sobreesfuerzo, que a diferencia de ellos, podré recuperarme en la siguiente sección, ya que BTT y trekking están alternados.

Siempre tenemos que dejar margen de tiempo para las siguiente secciones, que nunca se sabe lo que puede pasar. Con esta base la primera prueba urbana queda en manos de Raúl y Alvaro, que hay que hacerla a toda velocidad y subirse a la bici para la segunda sección, mientras Pilar y yo nos trasladamos a la siguiente localización. De allí sale el primer trekking en el que nos metemos los tres 1.100 metros de desnivel en 18 km pero deprisa, en menos de tres horas y media, y descartando algunas balizas, pero consiguiendo las de mayor puntuación.

Y de nuevo BTT, y cambio de localización con la furgo, y Trekking, y BTT y de noche nuevo cambio, y Trekking, y BTT y nuevo cambio y más frío y pruebas especiales por medio …

Y ya en Jarandilla; 4 am; último Trekking al que vamos a por las balizas cercanas y pronto a meta. Ya poco se puede cambiar en el resultado final. Ganará el que más puntos/balizas haya encontrado. Esto se sabe pronto, pues tras cada sección hay que descargar los datos acumulados en la pinza. Y el resultado no puede ser mejor. Primeros del open 20h!  Pero ahora a dormir…

0 comentarios